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"Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado". Friedrich Nietzsche

sábado, 12 de septiembre de 2015

Subí que te llevo

 Crónica literaria
Es cierto que en un colectivo uno ve de todo, y que está lleno de miles de historias. Y por suerte el que tomé no venía muy lleno, por lo cual me sentí muy bendecida. Aunque me faltaba esa molestia de ser empujado y esa agitación de los que se acomplejan porque no pueden pasar y comienzan a gritar "vayan al fondo que acá no hay más lugar". 
Usualmente soy de esas personas que se ubican detrás de la máquina que sirve para marcar el boleto. Lo hago porque soy capaz de morir ahogada y más para las personas bajitas como yo que si no es por agarrarse de un asiento no tienen salvación. -Bueno, sí, capaz soy algo exagerada, pero la cuestión es que voy muy cómoda allí-. 

Son las 12.02 e intenté levantarme de mi asiento compartido a un lugar más confortable, pero me ganaron unos chicos de unos 12 años que ahora hablan de sus anécdotas sobre el partido del día anterior en gimnasia. "Me dió mucha bronca, perdimos 3 a 0, pero no me cobraron un penal-. (Se ve que no solamente son malos los árbitros en el fútbol profesional, el profesor también hizo la vista gorda y no cobró nada).
Discuten sobre el orgullo y lo que significa la gloria de ganar, como así también de la frustación de perder por una injusticia, y estuvieron un rato largo así, hasta que se bajaron. Lo cual me pareció muy afortunado, porque la chance de recuperar ese lugar volvió. Y con el lugar volvieron las ganas de escribir. Pasa que el chico que anteriormente estaba sentado a mi lado no se quitó la mochila, o sea, se sentó con mochila y todo. Un desubicado, porque ocupó su asiento y la mitad del mío.

Una madre con unos 4 niños sube. Tuvo dificultades con la máquina, se tildó, y estuvo como 3 minutos tratando de marcar el boleto hasta que lo logró. Así, una joven de unos 18 años, con su buzo de bariloche en la mano, y de ojos celestes le cede el asiento -mientras mira fijamente a la pequeña que llora a cántaros-. La familia era muy humilde, tanto que la pequeña estaba descalza.

Todo esto pasó en 20 minutos, y luego de que se callara la nenita por un "te voy a fajar" de la madre, se tornó todo muy aburrido y tranquilo. Miro para la ventana y nada. El día está muy nublado. Demasiado. Tanto que hasta estoy pensando en los anteojos de sol que están guardados porque no pude usarlos en todo el día. ¡Y con lo mucho que me gusta pasear con mis lentes!  
Una señora embarazada no quiere sentarse. Yo le ofrecí mi lugar y me contesto muy mal, me dijo "no necesito tu caridad, estoy embarazada no inválida". Ok, señora, ¡no se enoje tanto!, discúlpeme por ser amable. (Obviamente no le contesté así, solo me volví a sentar y dije en un tono muy bajito "uh, bueno, que humor"). 
Mejor va a ser seguir mirando por la ventanilla. No veo ni autos, ni personas. ¿Qué pasa? ¿Ya nadie camina al mediodía?... Igualmente me llamó la atención que pasó el movil de Canal 3 a toda velocidad, se ve que pasó algo, y andá a saber qué. 

Llego al colegio Pompeya y todas las madres esperando afuera, autos en doble fila (cuando ya no se puede), gente que cruza sin mirar, todo un lío. Y no uno solo, muchos, porque nadie controla esa situación. El colectivo estuvo 2 minutos para seguir camino. El chofer obviamente, comenzó a decir improperios y como se enojó no levantó a 3 personas que esperaban el colectivo en la esquina. Sí, pasó de largo. Pobres, ahora van a tener que esperar como 20 minutos a que venga el otro... Eso fue muy de mala leche.

Miré para mi derecha -ví que desaparecías-... perdón, esa es una canción de NTVG, pero se me vino a la mente. Lo que quería decir es que miré para mi lado y la hermanita más grande de la que lloraba, ahora está acostada ocupando 2 asientos. ¿Quién pudiera, no?... Pero ¡ups! se dió cuenta que la estaba mirando y le dijo a la madre, lo que hizo que comenzara a mirarme mal, pero por suerte ya se termina mi recorrido. Así que cierro mi cuadernito, me paro, camino para saludar al chofer que me responde "chaucha" y me bajo.  

¡Hasta mañana viajar en colectivo! Nos vemos pronto.