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"Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado". Friedrich Nietzsche

viernes, 26 de junio de 2015

Pensamientos de un día de furia

 Crónica

¿Por qué será que nos cuesta tanto esperar? O mejor aún: ¿por qué nos molesta?



Ese es el tema de conversación de 2 señoras. Y son las mismas señoras que me miran disimuladamente porque escribo en un cuadernillo. (Para mí que se piensan que las espío, y es cierto). Están diciendo que una de ellas llegó tarde, y como era de suponerse, perdió su turno. “La doctora me dijo: “¿llegaste tarde? Bueno, última”, así que no me queda otra que estar acá. ¡Con todas las cosas que hacer! (Ffffffffa, ¡pero que señora tan ocupada!, se debe creer que es la única que tiene que hacer cosas y por eso llega al horario que quiere).

Una chica de saco fucsia y botas verdes (sí, botas verde loro), luego de que la doctora salga a decir que tenía que ir a buscar algo a una oficina y que la “aguanten unos minutos”, comenzó a despotricar contra la obra social, la doctora, la familia de la doctora, la señora que llegó tarde -que pobre, no tenía nada que ver-, y terminó por nombrar a su propia familia. Mientras tanto, la doctora regresó, y cuando pidió disculpas por la demora, esa joven que estaba protestando fue la única en responderle: “Pero no, “doc”. No hay problema, está todo bien”. (¿Está todo bien?, ¿es-tá-to-do-bien? ¿eso le dijo, que estaba todo bien? Yo creo que no está nada bien, o por lo menos eso parecía segundos atrás)

Un hombre de jeans celestes, zapatillas negras con 3 tiritas rojas, pullover azul y bufanda a rayas, se sacó sus lentes y empezó a jugar con ellos: los revisa, se los saca, se los pone, camina 3 pasos, se apoya en la escalera, comienza a caminar nuevamente en círculo, mira a los que esperan y repite todo una y otra vez. (¡Pará, hermano! Vas a hacer un agujero en el piso. Quedate tranquilo, ya va a venir tu turno. Banca un toque).

(Esto fue genial:) Un chico en el piso, con chomba blanca y jeans, juega con su celular inmutado, como si no existiera nada a su alrededor. Y el volumen del juego está altísimo, a lo que una señora muy enojada le dice: “a ver nenito si bajamos el audio”. ¿¡Para qué!?, ahora la enojada es la madre del joven, que sin más, saltó a defenderlo: “Mi hijo juega como quiere”. (Respuesta cual niña caprichosa).
La discusión siguió y casi que finaliza con un: “tu hijo es un irrespetuoso”. “A mi hijo no le diga nada porque le arranco los pocos pelos que tenés” (Bueeeena, Hulk. Hay que admitir que la señora se lo podría haber dicho de otra manera, pero convengamos que la musiquita también fastidia a los demás).
Luego, la mujer calló, pero al ver que el joven la miraba sonriéndose, llegó a decir “míralo a tu...” porque justo la cortó la salida de la doctora al pasillo. Era justamente ella la siguiente en entrar al consultorio, así que se paró, y con una mirada sobradora y hasta burlona, ante los pobres diablos que llevábamos más de media hora ahí, entró.

Pasados 5 minutos de calma absoluta, llegó un hombre de traje, con muy buen porte, ojos azules y sobretodo negro. Quiso sentarse pero era imposible, porque los 6 asientos estaban ocupados, entonces agarró entre sus manos su móvil e hizo un llamado:
-Hola cuchi, ¿Cómo estás? (¿Cuchi? ¿Le dice cuchi? Eso era demasiado para mí, pero decidí no reírme y seguir escuchando)
-Acá ando, esperando el turno en el médico.
-Sí, hace como media hora que espero. (PAREN TODO. ¿Media hora? Ah bueeee, lindo pero mentiroso...)
-Estoy aburrido, si aburrido. Divertime. (jajajajaj ¿pero qué es tu novia, flaco, un clown? ¿Trabaja en un circo?)
-¡No! (estirando la “o”) ¡qué voy a traer un libro! Solo los viejos leen cuando esperan.
No sé si se dio cuenta, pero a su izquierda, tenía una mujer de unos 50 años que estaba justo leyendo un libro de García Márquez. Y luego de que él dijera eso, levantó la vista como para decirle algo, pero como vio que seguía entusiasmado, bajó la cabeza y se volvió a hundir en el relato.

“No me gusta esperar, pero igual te espero” cantaba una adolescente que escuchaba música con sus auriculares “Sony” blancos, desde su celular. La canción es “Te quiero igual” del gran Andrés Calamaro, y no sé si a propósito o no, pero va justísimo con lo que acontecía en ese momento. Pero gracias a Dios, suena el grito sagrado: “Escobar”, y la dulce espera se había terminado.

domingo, 21 de junio de 2015

Es un buen tipo mi viejo



Todo comenzó en Estados Unidos, cuando Sonora Smart Dodd quiso homenajear a su padre, veterano de guerra estadounidense: Henry Jackson Smart, quien educó a sus hijos luego de la pérdida de su mujer. Así, el presidente Lyndon Johnson anunció que se declaraba al tercer domingo de junio como el “Día del Padre”, en 1966.

No es necesario remarcar que los padres son un pilar fundamental en la vida de los hijos. Porque técnicamente forman parte de las “instituciones” que tienen como principal función: educar, pero en realidad, es más complejo que eso.
Un padre es quien  debe estar presente en todo momento, en cada acto escolar, en cada paso que ese hijo deba afrontar, brindando protección y amor. Ya que nos debe ayudar a formar nuestra identidad, estabilidad emocional y sobre todo, respetar nuestras subjetividades.


En el ámbito cultural, esta temática, se han plasmado incansablemente. Por ejemplo, una de las canciones más conocidas es la de los Fabulosos Cadillacs “Vos sabes”, versión que replicó Los Cafres. John Lennon compuso “Beautiful Boy” y Los Piojos “Canción de cuna”, todo para demostrar los sentimientos de los padres por sus hijos.  
Por otro lado, se dice que Freud también notó esa importancia paterna y lo plasmó en esta frase: “No me cabe concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona que la necesidad de sentirse protegido por un padre”; tal como Rousseau: “Un buen padre vale por cien maestros”, aunque no se puede probar si es cierto o no.


Lo que sí es seguro es que, en las últimas décadas, la constitución de una familia cambió. Hay padres separados, padres ausentes, padres adoptivos, padres que ya no están más en este mundo, familias ensambladas o reorganizadas, padres que conviven sin casarse, e inclusive, hijos que no conviven con sus padres. Y así, tal como el rol de padre fue cambiando con los años, los medios de comunicación también ayudaron a vislumbrar esa nueva “visión paterna” dentro de la sociedad -ya sea por medio de las series, novelas, películas, y otros productos culturales-.
Existen en menor medida los roles patriarcales, fundados u organizados bajo la diferencia sexista, por lo que los hombres son los que deben trabajar durante todo el día y llegar a su casa cansado, cuando la comida está lista, comida -obviamente- preparada por la madre que se ocupa de la casa y los niños.
Ahora, la mujer ha logrado una independencia sin precedentes, por lo que tranquilamente puede salir a trabajar y mantener esa casa, junto con el padre (o sola). Tampoco es raro ver a muchos padres jugando con sus hijos, porque dentro de esta modernidad tan cuestionada, ellos deciden dedicarle más tiempo a sus hijos. Y hasta los quehaceres de la casa están repartidos: el padre puede limpiar, cocinar, cuidar a los niños, e incluso, vivenciar el parto. Porque nos guste o no, hay familias modernas, que muestran un tipo de flexibilidad sobre lo que es el rol paterno en la actualidad.


Fuente: http://www.serpadres.es/familia/tiempo-libre/articulo/por-que-se-celebra-el-dia-del-padre

martes, 16 de junio de 2015

Un texto para todos (y todas)

Ultimamente he escuchado hablar acerca de discriminación. Discriminación que día a día sufren muchas personas, no solo por su aspecto físico, sino también por su condición social. En las escuelas (y fuera de ellas) el bullying, e inclusive la violencia de género da muestras de discriminación en las ciudades. 

Entrando en ese ámbito, el lenguaje es funcional a nuestra cotidianeidad y vislumbra rasgos discriminatorios. 



En el día de ayer, escuché, una vez más, una cadena nacional por parte de la Presidenta de la Nación, y obviamente, no faltó el "argentinos y argentinas" y el "todos y todas". 
Hablar de esa manera, es un aspecto distintivo, que va desde los medios de comunicación, hasta una simple ama de casa que barre la vereda. Y no estamos hablando acá de partidismo político, simplemente me refiero a los modos de hablar y nombrar las cosas. Y reflexiono: ¿cuál es la necesidad de especificar? ¿marcar esa diferencia no es parte de una discrimación -conciente o inconciente-? 
Agunos argumentan que se utiliza para que el lenguaje sea "más inclusivo", pero a mí en la escuela me enseñaron que el genérico de la palabra "todos" es "todos", no "todas" (excepto que se hable de un público íntegramente femenino, pero si se refiere a un auditorio conformado por hombres y mujeres igualmente es "todos"). Ahora de grande entiendo, que es una cuestión morfológica: hay palabras que tienen una diferenciación genérica y otras que no. Eso depende de la raíz de la palabra y los sufijos correctos que se utilizan. 
Probemos: "todos" tiene de raíz a "tod-", la "o" es un morfema genérico masculino y la "s" indica plural. Existe también el mismo procedimiento con la letra "a" como morfema femenino, pero cambia el significado. Y ahí entramos en la cuestión: LOS SIGNIFICADOS, es decir el sentido PRAGMÁTICO de la lengua. Aquí, importa el lenguaje en relación al contexto socio-cultural en el que se utiliza, ya que la interpretación depende, justamente, de variables, tales como el emisor, el receptor, la situación, etc. Asímismo, ocurre con diversas palabras, como por ejemplo "hermanos", y tantas otras... Y en la lengua Inglesa pasa algo parecido, existe "ladies" (damas) y "gentleman" (caballeros), pero a la hora de englobarlos, se puede decir "all"... 
En el 2012 la Real Academia Española (RAE) escribió un artículo titulado "Sexismo linguistico y visibilidad de la mujer". El autor fue Ignacio Bosque y protegió el uso del genérico masculino para englobar o nombrar a ambos sexos. Es por eso que también se utiliza "x" o "@" para que quien escribe no sea catalogado como sexista o partidista. Pero esos signos ¿a quiénes representan?
Claramente esta utilización del lenguaje corresponde a países latinoamericanos, sin embargo, desde hace un tiempo, ya cruzó el océano y sucede lo mismo en España. Las feministas rechazan este uso porque justifican que, efectivamente, se discrimina; incluso, se puede desatar una gran batalla de los sexos si esto se convierte en un tema de conversación. La cuestión es que, más allá de estar a favor o en contra, habrá que comenzar a revisar el lenguaje, las prácticas y su uso, para comenzar a contruir la sociedad justa e igualitaria que todos queremos.

Fuente: http://www.rae.es/sites/default/files/Sexismo_linguistico_y_visibilidad_de_la_mujer_0.pdf

sábado, 13 de junio de 2015

Ni un voto menos

Días atrás, la ciudadanía salió a las calles para gritar “Ni una menos”, pidiendo cambios políticos, como el cambio de las leyes con respecto a la problemática de los femicidios, y cambios sociales, porque estamos bajo una mirada machista de la sociedad, patriarcal, y hasta antigua... En este marco entramos en la recta final de las campañas políticas y las votaciones. Si bien no es necesaria una marcha para que eso se visibilice, las votaciones son igual de importante que el pedido de justicia por todas esas víctimas de violencia de género. 

¿Por qué darle tanta importancia a un sufragio que muchas veces se tiñe de corrupto? Sin ir más lejos, las votaciones pasadas del 19 de abril, las PASO santafesinas, se vieron catalogadas bajo el título de fraudulentas. Allí, por segunda vez consecutiva, se utilizó el método de Boleta Única. Boleta un tanto controversial por las repercusiones y quejas de la población, una vez ejercido el sufragio. La información acerca de cómo utilizar las boletas, o específicamente, cómo votar, se presentó al electorado –por el Gobierno de Santa Fe- en un video explicativo subido a la red “YouTube”. Punto a destacar: ¿hubo una alta de información sobre cómo manejarse con la boleta? Pues sí, el video (en televisión) se pasaba mayormente a la noche y una vez cerca de la fecha no aumentaron las frecuencias para mostrarlo más seguido entre la programación habitual, además la alternativa para ver ese video era internet, lo que desfavorecía a aquella generación o todas aquellas personas que no sepan manejarlo... Y eso es algo que no cambió para estas elecciones. Por lo tanto, otro punto en contra.
De esta manera, ¿dónde está nuestro derecho como ciudadanos?, porque pareciera que la conciencia de poder cambiar el futuro con las elecciones no existe. La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, se jacta de decir que estamos en una sociedad democrática, y en eso tiene razón, porque más allá de los pro y contras, existe una pluralidad de partidos y voces, para DECIDIR quién será nuestro próximo representante.
No hay que olvidar que la vida en comunidad necesita reglas, leyes, instituciones y personas que comanden, por parte del estado, los pedidos de los ciudadanos. Ya lo anunciaron grandes pensadores como Thomas Hobbes, John Locke, y obviamente, Jean-Jacques Rousseau. Los contractualistas fueron quienes pensaron en esa idea de contrato social, de que es el Estado quien debía definir qué estaba bien o mal, cuál era el castigo y el premio, todo en el marco de la ruptura con los lazos del pensamiento religioso. 
Fue una época de revoluciones, y así, cada elección debería tener esa impronta  “revolucionaria” de buscar el cambio.
Cambio, ¡que gran dilema!, todos los políticos se apropiaron de esa palabra a lo largo de los tiempos, y a tal punto que ya no tiene contenido, está vacía. Según la Real Academia Española (RAE) “cambio” remite a la acción y efecto de cambiar; “cambiar” significa “Dejar una cosa o situación para tomar otra; Convertir o mudar algo en otra cosa, frecuentemente su contraria”. Así, cambiar significaría dejar de aposta a la política vieja, para sumarnos a algo nuevo, algo mejor. Claro, siempre y cuando pensemos que lo que actualmente tenemos ya tiene fecha para caducar... Y de acá surge el valor de las elecciones: es el poderío que se deposita en los ciudadanos. Sea hombre o mujer, rico o pobre. No hay división de estatus sociales, clases o género, porque existen normas jurídicas vigentes que garantizan el derecho electoral, y por supuesto, los derechos políticos de TODOS.

Por eso, hay que revalidar la idea de cambio, de buscar ese cambio positivo y revolucionario para los individuos y sociedades. Y la única manera de hacerlo es en el sufragio.

 Fuente: http://lema.rae.es/drae/?val=cambiar

"Traigo en la lengua miles de lanzas, sientan el poder, sientan mi alabanza"

Frase inicial de la canción Funky Futurista de IKV, y de alguna manera, frase inicial para este nuevo invento: mi blog.


Solo el hecho de mencionar la palabra "futuro" eriza y/o preocupa a muchos. Es por eso que a lo largo de la humanidad, esa línea histórica de lo que significa el pasado, el presente y el futuro, ha sido objeto de estudio para filósofos, tema central de religiones, e inclusive inspiración para casi todos los escritores.
El futuro marca lo desconocido, y la mayoría de los seres humanos tienen miedo ante lo desconocido. Sí, existe ese pavor y sufrimiento a enfrentarse con la realidad que se viene construyendo desde tiempos anteriores. Pero este espacio temporal, no solo imprime un significado a largo plazo, sino también a cortos períodos de tiempo, porque convengamos que el "mañana" es sinónimo de ese futuro.
He oído decir tantas veces que "la realidad futura es irreal". Linda contradicción. Si es realidad no es irreal. Todo lo que sucede es realidad, así nos demos cuenta o no. Escuché decir también que no hay que preocuparse por el futuro, que se tiene que vivir el hoy. Ahora pregunto ¿está mal planificar el mañana? o mejor todavía ¿se puede planificar ese futuro? ¿es tan impredecible o hay pequeñas señales que adelantan lo que podría pasar? yo podría contestar que si se puede proyectar un futuro "hipotético" porque nunca sabemos qué es lo que pasará o como diría Oasis en su clásico Stand by me, "nadie sabe la manera en la que va a ser" (nobody knows the way it's gonna be). Pero, a su vez, es cierto que hay pequeños indicios, a modo de señales, que dejan impregnado un camino. Porque todos nuestros actos -por más mínimos que sean- repercuten en el mañana. Porque existen esas casualidades -o causalidades- de la vida que pueden cambiar en un segundo todo tu mundo.
"Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro", aseguraba  Confucio.
Así es como se van conformando los diferentes actores de ese futuro, que, a decir verdad, somos todos. Pero se destacan los adivinos, personitas curiosas, que aseguran y afirman que pueden "ver el futuro" cantándote "la posta" a modo de verdad absoluta, sin ningún margen de error, como si supieran a ciencia cierta lo que pasará. Igualmente la gente va, consulta, pregunta, se interesa por eso, lo que da a entender que el futuro siempre está presente en nuestras vidas. Presente con diversos significados, tales como oportunidad, crisis, porvenir, utopía, y hasta muchas veces, como algo inalcanzable.
Woody Allen, famoso director estadounidense dijo una vez que le interesaba el futuro porque es donde iba a pasar el resto de su vida. ¿Eso que significa? ¿el tipo estaba tan lúcido acerca de la importancia que tendría su obra en un futuro? Who knows, capaz sí, capaz no. Tal vez no se refería específicamente a su obra, sino a su vida, a su alma, a donde iría después de la muerte. La cuestión es que muchas personas, hombres, y hasta nombres, que quedaron en la historia colectiva, y, por supuesto, en el futuro compartido.


Y este es el motivo del blog. Porque me importa reflexionar sobre el pasado. Porque quiero construir, desde mi humilde lugar como periodista, un futuro. Bueno o malo, lindo o feo, pero mío. Mío y de todos.