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"Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado". Friedrich Nietzsche

domingo, 12 de julio de 2015

¡Rock, rock y más rock!

ANÁLISIS.

Rock como filosofía de vida.

Es sabido que en todos los tiempos las bandas de rock -o cantantes solistas-, han sido idolatrados cual dioses, porque el rock es una forma de expresión, una manera de decir las cosas y una cosmovisión del mundo. Aunque existen discusiones o debates a destacar:
1) se ha desacreditado a las “beliebers” y fans de “1D” (One Direction) ese seguimiento masivo y el populismo que tienen los cantantes en los jóvenes. Pero ¿no pasó lo mismo con The Beatles, décadas atrás?, porque cuando ellos pisaban cualquier territorio eran esperados por miles de personas que solamente querían “conocerlos”.
2) el peor castigo actual: la moda. Campañas de ropa de marcas conocidas, aprovechándose de logos de bandas, y jóvenes caminando con remeras estampadas de anda a saber quién -lo cual refleja el mal del capitalismo salvaje actual: todo es mercancía-. Así, la creación de nuevos términos como “posers” o “caretas”. 

Ante la universal pregunta ¿qué es el rock?, te encontrarás con respuestas de todo tipo. Algunos responderán con lo descripto anteriormente o menospreciando a otras bandas (como por ejemplo, Noel Gallagher que asegura que el rock “no es Green Day”), otros responderán que es hacer lo que uno quiere, o el “no venderse a un sistema que quiere imponerte leyes”...
Lo que se sabe es que el rock siempre ha tenido ese “poder” o potestad de levantar a las masas, de hacer que miles de almas se unan en un lugar común: el recital. No por nada a los shows del Indio Solari le dicen “las misas ricoteras”, porque las personas lo viven así, como una creencia. Inclusive, sufren condiciones climáticas desfavorables o recorren millones de kilómetros para “bancar” a su banda vaya a donde vaya. Y hasta en la Antártida, como cuando tocó Metallica... Asímismo, los vinilos, eran la pieza artística por excelencia, a tal punto que en muchos bares o casas todavía están colgados en alguna pared, para que todo el mundo los venere, disfrute y admire.
Sucede que la música ocupa un lugar central en la vida cotidiana. A decir verdad, nadie se imagina la vida sin música, es necesaria, adictiva... Con muchas canciones nos vemos “identificados” y debe ser por eso, la gran admiración a grandes músicos, porque son muchos los artistas que dejaron su huella en nuestras vidas -y un legado para la humanidad entera-. 

He escuchado decir “a mi este tipo me lleva. La voz, la melodía, me encanta. Cierro los ojos y me voy”. Y es así. La música, muchas veces, es un estado de trance, de relajación, de reflexión, por el que todos pasamos aunque sea una vez en nuestras vida. De esta manera, el rock significa rebeldía y trasgresión, no solamente porque surgió y se expandió en la bases de censuras y prejuicios por parte de los gobiernos, sino también porque la rebeldía está en la cotidianeidad, en extraernos, perder la noción del tiempo, o alienarnos de nuestros problemas y vicisitudes ordinarias para escuchar una simple canción de rock.

¿No les ha pasado nunca entrar a un negocio, o pasar por "x" lado, y escuchar una canción que les guste? Saltamos de la alegría, y somos hasta capaces de cantarla a los cuatro vientos, porque ante la visión pesimista que se tiene de este mundo posmoderno -o moderno líquido, según Bauman-, ¡no todo está perdido! el rock viene a ofrecer su corazón.

jueves, 2 de julio de 2015

Amor en tiempos de juventud

 Crítica cinematográfica

Submarine, es una película inglesa, producida bajo un sello independiente por el director Richard Ayoade (que debutó con el documental musical “Artic Monkeys at The Apollo” en 2008). Está dividida por capítulos como si fuera una novela, que es lo que indudablemente hace más llevadera la historia. Historia que comienza con la presentación del personaje principal, Oliver Tate, un chico solitario, frágil y tímido: "La mayoría de la gente piensa en sí mismos como individuos, que no hay nadie como ellos en todo el planeta. Y eso los motiva a levantarse". De este modo, se relata lo que sucede en un momento determinado -y clave- de su vida: la adolescencia.
Él tratará de componer la relación de sus padres, viviendo en la misma casa pero alejados uno del otro e insertos en una monótona vida que aburre. Una escena espectacular es cuando ambos van al cuarto para tratar de hablar con él, diciendo lo justo y necesario, casi sin saber cómo encarar la situación... Es por eso que la historia juega con el rol que debe cumplir Oliver, poniéndolo en jaque a elegir su novia Jordana (una joven mala y casi sin sentimientos) o esa unión familiar que tanto busca.
Un dato no menor es que se había puesto como meta perder su virginidad antes de cumplir años, antes de tener 16. Para eso, utilizará distintos recursos que lleguen a convencerla, como su simpatía, inteligencia, sus palabras tiernas y un romanticismo utópico, como lo es preparar la casa y el cuarto para ese gran momento íntimo. Sabiendo muy bien que tienen personalidades totalmente opuestas.
Alex Turner, líder de Arctic Monkeys, fue el encargado de la banda sonora de la película, con canciones (acústicas) exquisitas, que reflejan muy bien los sentimientos de los personajes, y esa idea de considerar a el amor adolescente como el más importante de todos.
La película fue presentada y catalogada como una comedia amorosa, pero en realidad, podría calificarla como una “comedia dramática”, puesto que el tema principal es el amor: retratándolo de manera complicada al mostrar costados turbios de una relación de pareja adolescente que recién inicia, pero a su vez, encontrando momentos de felicidad, sonrisas y armonía en la caótica vida que llevan.
Algo que me llamó mucho la atención, es que se interpela todo el tiempo al espectador, y que sobresalen colores oscuros. Mucho amanecer y atardecer, dando una tonalidad pesimista y triste a lo que va ocurriendo, en contraposición, con el tapado rojo intenso que usa la novia de Oliver casi toda la película. 



Así, se muestra como el personaje principal debe salir de ese caparazón infantil y retraído en el que se encuentra, para tomar decisiones firmes como todo un adulto.



Y esa es la conclusión a la que llegué, reconociendo que "Submarine" es un producto indie por ley, ya sea por composición, sonoridad, y artística.