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"Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado". Friedrich Nietzsche

domingo, 19 de marzo de 2017

Crímenes Hitlerianos


LIBROS QUE SE PUEDEN COMPRAR POR INTERNET.

“Crimes Hitlériens” es una exposición del museo Grand Palais (París) que se celebró originalmente del 10 de junio hasta el 31 de julio de 1945, extendiéndose a varias cidades como Londres y Bruselas. Ese mismo año se tradujo como folleto y luego como libro de bolsillo -por lo que la primera edición, claramente, es de origen francés-. Se describe los diferentes crímenes en la etapa cúspide del nazismo desde una perspectiva tanto personal como social e histórica. 


Como dato, esa primera edición contiene carteles de la época, y fue difundida en tinta roja y negro. Incluye, también, fotos de la “Resistencia francesa”, el campo de concentración de Struthof, recuentos de las deportaciones de los Judíos franceses y descripciones de la ocupación alemana en el país. Durante mucho tiempo estuvo prohibida su comercialización a menores de 16 años.


Introducción (en francés): 

Son but n'est pas d'étaler l'horreur, mais de préciser la notion souvent confuse de "Crimes de guerre", de l'établir aux yeux du public sur sa base juridique, de montrer comment les Allemands les ont commis tous, et aussi pourquoi. 
La guerre est finie en Europe. Si avant que de les laisser en paix, il a fallu une fois encore exhumer ces pauvres morts et les exposer avec leurs plaies et l'expression de leur ultime souffrance ou de leur éternel espoir, ce n'est certes pas pour satisfaré la curiosité ou le goût du macabre, ni pour exaspérer une haine qui, la guerre finie, doit s'ordonner en oeuvre de justice. 
Mais dans le terrible procès que la civilisation a intenté à HITLER et à son oeuvre nous avions besoin du pénible témoignage de ces martyrs et des humbles ruines de ce qui avait été leur bien sur la terre. 
Pour que la dignité humaine ne soit plus à ce point méprisée, pour que l'orgueil des uns ne puisse plus se nourrir du supplice des autres, il ne suffit pas d'une indignation que nous oublierions vite et que nos fils ne ressentiront pas. 
Il faut préciser les conditions de cette décadence démonter le mécanisme d'une entreprise si funeste. Ainsi aurons-nous Aidé les hommes à rester vigilants et à reconnaître un jour le premier émissaire de la tyrannie, quel que soit son visage, la première manifestation d'une rechute, quelle qu'en soit la forme. 
Il leur faudra alors sonner le tocsin sans attendre, car notre civilisation ne supporterait pas un deuxième assaut. 
L'exposition "Crimes hitlériens" a donc voulu rattacher les effets aux causes, montrer comment les crimes eux-mêmes ne sont pas des accidents mais l'aboutissement d'un système minutieusement étudiè. 
Il suffira, après avoir parcouru l'exposition, de connaître les effets pour jugar les causes. 
Il suffira de voir les pendus du Vercors et de Bretagne, les ruines d'Oradour ou les cadavres de Struthof pour prendre l'engagement solennel de ne plus permettre que refleurisse jamais le culte inhumain de l'orgueil, de la forcé et du sang. 
Il ne faut plus permettre que revienne le "Temps du mépris". 
Et puis, avant de retourner aux durs et bons travaux de la Paix, nous pourrons enfin fermer les yeux de tous ces morts. Leur massage déchirant aura été trasmis. 
Il ne nous restera plus qu'à leur donner dignement la sépulture qu'ils méritent à la meilleure place de l'histoire de France, au milieu de tous les humbles soldats qui, depuis vingt siècles, sont morts loin de leur lit pour que leurs garçons puissent devenir des hommes".

Breve explicación:


La primer frase de la introducción resume el propósito del libro: “La intención no es la propagación del horror, sino aclarar el concepto, a menudo confuso, de "crímenes de guerra" para dar a conocer a la opinión pública su base jurídica, y mostrar cómo los alemanes se han comprometido con ello”.
A continuación, contextualme explica que “la guerra ha terminado en Europa” y que en el libro se trató de “exponer sus heridas (la de los cautivos) y su expresión de sufrimiento definitiva o su esperanza eterna” de que ese nazismo concluya. Para ello, cuenta con el “testimonio de los mártires y de las humildes ruinas” del poderío de Adolf en tierra francesa. Dicha información, sin duda, contribuye a restaurar, o tratar de explicar, lo que fue el "choque" del descubrimiento de los campos de concentración, la indignación y el despertar de la realidad nazi. Por ello, el cuarto párrafo revela que ante la “dignidad humana” no hay que olvidarse rápido de los ultrajes en la época, y prosigue: “Se debe especificar las condiciones de este decaimiento que desmanteló el mecanismo de una empresa tan fatal. Así, habremos ayudado a la gente a permanecer alerta (viva) y reconocer que un día el primer emisario de la tiranía, sea cual sea su cara, dio la primera señal de recaída, independientemente de la forma”. 
La prosa, generalmente, mantiene frases crudas como:  "nuestra civilización no apoyaría un segundo asalto”, y allí es cuando la introducción retorna a su objetivo principal: vislumbrar las “causas” que muestran que los propios crímenes, que se llevaron adelante en el mundo, no son accidentes, sino el resultado de un sistema estudiado cuidadosamente. Porque solamente así podremos entender qué efectos provocaría (y provocó) ese juego perverso de exterminio de vidas humanas.
“Basta con ver los ahorcados de Vercors y Gran Bretaña, las ruinas de Oradour o los cuerpos de Struthof para hacer el compromiso solemne de no permitir jamás florecer, una vez más, el culto inhumano de orgullo y la sangre forzada. Ya no debemos permitir que vuelva ese "desacato". Y luego, antes de volver al trabajo duro y bueno de la Paz, por fin podemos cerrar los ojos de todos los muertos. Su mensaje desgarrador ha sido transmitido. Se hará más que darles una sepultura digna que merece el mejor lugar en la historia de Francia, en medio de, todos los soldados humildes que durante veinte siglos murieron lejos de su lecho, y a todos esos muchachos que se convirtieron en hombres (héroes)".