-

"Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado". Friedrich Nietzsche

martes, 16 de junio de 2015

Un texto para todos (y todas)

Ultimamente he escuchado hablar acerca de discriminación. Discriminación que día a día sufren muchas personas, no solo por su aspecto físico, sino también por su condición social. En las escuelas (y fuera de ellas) el bullying, e inclusive la violencia de género da muestras de discriminación en las ciudades. 

Entrando en ese ámbito, el lenguaje es funcional a nuestra cotidianeidad y vislumbra rasgos discriminatorios. 



En el día de ayer, escuché, una vez más, una cadena nacional por parte de la Presidenta de la Nación, y obviamente, no faltó el "argentinos y argentinas" y el "todos y todas". 
Hablar de esa manera, es un aspecto distintivo, que va desde los medios de comunicación, hasta una simple ama de casa que barre la vereda. Y no estamos hablando acá de partidismo político, simplemente me refiero a los modos de hablar y nombrar las cosas. Y reflexiono: ¿cuál es la necesidad de especificar? ¿marcar esa diferencia no es parte de una discrimación -conciente o inconciente-? 
Agunos argumentan que se utiliza para que el lenguaje sea "más inclusivo", pero a mí en la escuela me enseñaron que el genérico de la palabra "todos" es "todos", no "todas" (excepto que se hable de un público íntegramente femenino, pero si se refiere a un auditorio conformado por hombres y mujeres igualmente es "todos"). Ahora de grande entiendo, que es una cuestión morfológica: hay palabras que tienen una diferenciación genérica y otras que no. Eso depende de la raíz de la palabra y los sufijos correctos que se utilizan. 
Probemos: "todos" tiene de raíz a "tod-", la "o" es un morfema genérico masculino y la "s" indica plural. Existe también el mismo procedimiento con la letra "a" como morfema femenino, pero cambia el significado. Y ahí entramos en la cuestión: LOS SIGNIFICADOS, es decir el sentido PRAGMÁTICO de la lengua. Aquí, importa el lenguaje en relación al contexto socio-cultural en el que se utiliza, ya que la interpretación depende, justamente, de variables, tales como el emisor, el receptor, la situación, etc. Asímismo, ocurre con diversas palabras, como por ejemplo "hermanos", y tantas otras... Y en la lengua Inglesa pasa algo parecido, existe "ladies" (damas) y "gentleman" (caballeros), pero a la hora de englobarlos, se puede decir "all"... 
En el 2012 la Real Academia Española (RAE) escribió un artículo titulado "Sexismo linguistico y visibilidad de la mujer". El autor fue Ignacio Bosque y protegió el uso del genérico masculino para englobar o nombrar a ambos sexos. Es por eso que también se utiliza "x" o "@" para que quien escribe no sea catalogado como sexista o partidista. Pero esos signos ¿a quiénes representan?
Claramente esta utilización del lenguaje corresponde a países latinoamericanos, sin embargo, desde hace un tiempo, ya cruzó el océano y sucede lo mismo en España. Las feministas rechazan este uso porque justifican que, efectivamente, se discrimina; incluso, se puede desatar una gran batalla de los sexos si esto se convierte en un tema de conversación. La cuestión es que, más allá de estar a favor o en contra, habrá que comenzar a revisar el lenguaje, las prácticas y su uso, para comenzar a contruir la sociedad justa e igualitaria que todos queremos.

Fuente: http://www.rae.es/sites/default/files/Sexismo_linguistico_y_visibilidad_de_la_mujer_0.pdf

No hay comentarios:

Publicar un comentario