Reirse, reirse en algo común del ser humano. No por nada vemos en las calles a personas que sonríen por recibir un simple mensaje, o por escuchar una canción. Risas en los patios de los colegios, facultades, plazas, y en cualquier momento y circunstancia... Está claro que no siempre reímos solos, la mayoría de veces lo hacemos acompañados de alguien, alguien especial. Sin contar que hay personas que se dedican a eso, a hacernos reír. Y con eso se ganan el pan. Este es el caso de Daniel Rabinovich, fundador de Les Luthiers, que lamentablemente, en el día de ayer se fue a una gira interminable.
A raíz de esto comencé a investigar sobre la risa, los efectos que nos produce y lo importante que es en nuestras vidas. Y encontré una frase que me llamó la atención, la cual es atribuida a Nietzsche, aunque nunca se pudo comprobar. La frase es la siguiente: “el hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”. También leí por ahí que cuando nos reímos se ponen en funcionamiento algo más de 15 músculos faciales, y que reír es un efecto de la unión de nuestro cerebro con algún estímulo afectivo... Llegué a leer hasta cosas absurdas, como que para Aristóteles la risa deformaba el rostro, o que en la Edad Media, la Iglesia argumentaba que era mala y provenía del diablo, ya que en los Evangelios jamás se menciona que Jesús haya reído.
Actualmente, la medicina reconoce la importancia de la risa en la cura o rehabilitación de un paciente, en Inglaterra, unos psicólogos de la Universidad de Hull reconocieron que consumir bebidas alcohólicas estimula al cerebro en pos de la risa, y según Robert Provine: la risa es parte de la comunicación cotidiana. Thomas Hobbes, pensaba que nos reímos al darnos cuenta de los errores o derrotas de los demás, lo que nos hace sentir, inmediatamente, superiores...
Es tan simple la definición de la Real Academia Española: "Movimiento de la boca y otras partes del rostro, que demuestra alegría", y complicada la relación que Sigmund Freud aporta, ya que habla de las descargas emocional que llevan al cuerpo a eliminar excitaciones reprimidas y/o desviadas incluidas en el sueño.
Es por todo eso que si bien hay beneficios enormes sobre la risa -y comprobados científicamente-, podemos usarla de una manera negativa.
Queda en nosotras elegir una o la otra. Queda en nosotros saber diferenciarlas, sobre todo, discriminar la risa maligna de aquella que nos sale de adentro, cual grito que se escucha en todo mundo y contagia. Porque todas aquellas personas que nos permiten reír, no solamente alcanzan a formar parte de nuestra momentánea felicidad, sino que muchas veces quedan en nuestro corazón y nuestros recuerdos.
Es tan simple la definición de la Real Academia Española: "Movimiento de la boca y otras partes del rostro, que demuestra alegría", y complicada la relación que Sigmund Freud aporta, ya que habla de las descargas emocional que llevan al cuerpo a eliminar excitaciones reprimidas y/o desviadas incluidas en el sueño.
Es por todo eso que si bien hay beneficios enormes sobre la risa -y comprobados científicamente-, podemos usarla de una manera negativa.
Queda en nosotras elegir una o la otra. Queda en nosotros saber diferenciarlas, sobre todo, discriminar la risa maligna de aquella que nos sale de adentro, cual grito que se escucha en todo mundo y contagia. Porque todas aquellas personas que nos permiten reír, no solamente alcanzan a formar parte de nuestra momentánea felicidad, sino que muchas veces quedan en nuestro corazón y nuestros recuerdos.
Así que riámonos más, todos los días, las 24 horas; porque como diría él: "esto es, todo, ¿todo?, esto es. Todo, todo esto, esto es, todo es. Todo esto é, esto, todo esto, ¿qué es esto? Este seto, estes, esto es toso, toso. Ese soto es eso, ese seso es soto, to, todo soso, este ¿ese té es de Totó o se destetó todo Teté? Totó, Totó, esét... ¡Ah! ¡Esto es todo!"
(MILLONES DE GRACIAS, DANIEL!!!)
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